Una de las diferencias más importantes y menos conocidas entre funcionarios es qué cotizan. Dos compañeros del mismo cuerpo, mismo puesto y mismo sueldo bruto pueden llevarse a casa cantidades distintas porque cotizan de forma diferente, y la causa es la fecha de ingreso en la función pública. El 1 de enero de 2011 marca la frontera: quienes ingresaron hasta el 31 de diciembre de 2010 están en el régimen de Clases Pasivas y cotizan a través de la cuota de derechos pasivos y de su mutualidad; quienes ingresaron desde 2011 están en el Régimen General de la Seguridad Social y cotizan como cualquier trabajador por cuenta ajena. Entender esta dualidad explica buena parte de las diferencias de neto dentro del funcionariado.
El recorrido del bruto al neto
Antes de entrar en los regímenes, conviene recordar el esquema. La nómina parte del salario bruto (sueldo base, trienios, complemento de destino, específico, productividad y la parte proporcional de pagas extra). De ahí se restan dos grandes bloques: la retención de IRPF (un anticipo del impuesto) y las cotizaciones a cargo del trabajador. El resultado es el neto. Mientras el IRPF acapara la atención, las cotizaciones son una pieza igualmente determinante del neto, y es precisamente en ellas donde la fecha de ingreso introduce la gran diferencia.
El régimen de Clases Pasivas (ingreso hasta 2010)
El funcionario de Clases Pasivas cotiza dos conceptos diferenciados.
El primero es la cuota de derechos pasivos: un porcentaje que no se aplica sobre el salario real, sino sobre el haber regulador del cuerpo, una cifra teórica que el Estado fija cada año para cada subgrupo (la misma magnitud que sirve para calcular la futura pensión de Clases Pasivas). Esto tiene una consecuencia singular: dos funcionarios del mismo subgrupo cotizan la misma cuota de derechos pasivos aunque sus complementos difieran, porque el haber regulador es común al subgrupo, no individual.
El segundo es la cuota a la mutualidad correspondiente (MUFACE para los civiles del Estado, MUGEJU para Justicia, ISFAS para las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil), que financia la asistencia sanitaria y otras prestaciones del mutualismo.
El conjunto de estas cotizaciones a cargo del trabajador ha sido tradicionalmente inferior a la cotización del Régimen General, lo que se traduce en un neto algo mayor para un mismo bruto. A cambio, el sistema de pensiones (Clases Pasivas) tiene sus propias reglas de cálculo.
El Régimen General (ingreso desde 2011)
El funcionario ingresado a partir del 1 de enero de 2011 cotiza a la Seguridad Social como cualquier trabajador por cuenta ajena: un porcentaje sobre la base de cotización (que se aproxima al salario real hasta el tope máximo de cotización), con el tipo del Régimen General por contingencias comunes, desempleo (cuando proceda), formación y demás conceptos. A esta cotización ordinaria se han sumado en los últimos años dos figuras nuevas de sostenibilidad del sistema de pensiones: el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), una cotización adicional finalista que crece de forma gradual, y la cuota de solidaridad, que grava la parte de salario que supera el tope máximo de cotización.
Como el tipo y la base de cotización del Régimen General son, en conjunto, superiores a las cotizaciones de Clases Pasivas, el funcionario del Régimen General suele tener un neto algo menor para un mismo bruto. A cambio, causa su pensión en el Régimen General, con las reglas de este (base reguladora a partir de las bases de cotización de los últimos años, integración de lagunas, etc.).
Por qué dos compañeros cobran neto distinto
La consecuencia práctica de todo lo anterior es que dos funcionarios idénticos en cuerpo, puesto y bruto pueden tener netos diferentes según su fecha de ingreso. El ingresado en 2009 (Clases Pasivas) soporta cotizaciones del trabajador más bajas y tiene un neto algo mayor; el ingresado en 2012 (Régimen General) soporta una cotización más elevada —y creciente por el MEI— y tiene un neto algo menor. A esta diferencia por régimen se suma la del IRPF según las circunstancias personales declaradas en el modelo 145. Conocer ambos factores —régimen de cotización y situación personal— explica las diferencias de neto que a veces generan malentendidos entre compañeros.
La cotización no es solo un descuento: es cobertura
Conviene no ver las cotizaciones únicamente como una merma del neto. La cotización es la contrapartida de la cobertura: financia la futura pensión, la asistencia sanitaria, la incapacidad temporal y otras prestaciones. La cuota de derechos pasivos y la cuota mutualista sostienen el sistema de Clases Pasivas y la asistencia del mutualismo; la cotización al Régimen General abre el derecho a sus prestaciones. Por eso, al comparar el neto entre regímenes —o con el sector privado—, no basta con mirar lo que se descuenta: hay que valorar qué cobertura se obtiene a cambio. Un neto algo mayor con un sistema de cobertura distinto no es necesariamente "mejor" que un neto algo menor con otra cobertura: son modelos diferentes.
Un sistema en transición
La dualidad entre Clases Pasivas y Régimen General es transitoria: como solo afecta a Clases Pasivas a los ingresados hasta 2010, este colectivo se irá reduciendo con las jubilaciones, y el Régimen General se convertirá en el único régimen del funcionariado. Durante las próximas décadas, sin embargo, ambos coexistirán, y la fecha de ingreso seguirá siendo el dato que determina qué cotiza cada funcionario y, en parte, su neto. Para el empleado público, conocer en qué régimen está —según cuándo ingresó— es imprescindible para interpretar su nómina y para planificar su jubilación.
Cómo identificar tu régimen en la nómina
Saber en qué régimen se cotiza es sencillo si se sabe dónde mirar. La pista principal es la fecha de ingreso en la función pública: hasta el 31 de diciembre de 2010, Clases Pasivas; desde el 1 de enero de 2011, Régimen General. Pero también se puede deducir de la propia nómina, observando las deducciones: en Clases Pasivas aparecerán la cuota de derechos pasivos y la cuota de la mutualidad (MUFACE, MUGEJU o ISFAS); en el Régimen General aparecerá la cotización a la Seguridad Social (con sus distintos conceptos) y, en su caso, el MEI. Identificar estas líneas permite confirmar el régimen y entender qué se está pagando. Conviene revisar que las deducciones se corresponden con el régimen que toca según la fecha de ingreso, porque un error de encuadramiento, aunque infrecuente, tendría efectos tanto en el neto como en los derechos futuros.
Por qué importa para la jubilación
La diferencia de cotización no es solo una cuestión de neto mensual: determina cómo y dónde se causará la pensión. El funcionario de Clases Pasivas causará su pensión en ese régimen, que la calcula aplicando un porcentaje según los años de servicio sobre el haber regulador del cuerpo (una cifra fijada por ley), con sus propias reglas de jubilación anticipada, voluntaria y forzosa. El funcionario del Régimen General causará su pensión en la Seguridad Social, que la calcula a partir de la base reguladora obtenida promediando las bases de cotización de los últimos años, con integración de lagunas y las reglas generales del sistema. Son dos lógicas distintas, y la que aplica a cada funcionario depende de su fecha de ingreso. Por eso, planificar la jubilación exige primero saber en qué régimen se está: las herramientas de cálculo, los requisitos de edad y años, y la fórmula de la pensión difieren entre uno y otro. Conocer el propio régimen de cotización es el punto de partida tanto para entender la nómina del presente como para planificar la pensión del futuro.
Conclusión
Lo que cotiza un funcionario depende de su fecha de ingreso: hasta 2010, la cuota de derechos pasivos (sobre el haber regulador) más la cuota mutualista, con un coste para el trabajador menor y un neto algo mayor; desde 2011, la cotización al Régimen General, más elevada y con el MEI y la cuota de solidaridad, con un neto algo menor pero la cobertura del sistema general. La diferencia explica por qué dos compañeros con el mismo bruto pueden cobrar neto distinto. Comprender el propio régimen de cotización es la clave para entender la nómina y la futura pensión.
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