En la mayoría de los cuerpos administrativos, una oposición se gana con conocimientos. Pero en los cuerpos cuya función exige aptitud física y psicológica —Policía Nacional, Guardia Civil, policías autonómicas y locales, bomberos, instituciones penitenciarias y Fuerzas Armadas— el proceso selectivo incluye además pruebas físicas, psicotécnicas y un reconocimiento médico. Suelen ser eliminatorias: no superarlas excluye del proceso por muy alta que sea la nota del examen teórico.
Las pruebas físicas
Las pruebas físicas miden la condición del aspirante mediante ejercicios estandarizados: carrera (velocidad y resistencia), salto, fuerza (por ejemplo, dominadas o press de banca), natación en algunos cuerpos, y circuitos de agilidad. Las bases de la convocatoria publican las marcas mínimas exigidas, que suelen variar por sexo y, en algunos casos, por edad.
Características clave:
- Son eliminatorias: no alcanzar la marca mínima en una prueba excluye.
- Suelen calificarse como apto/no apto o con baremo de puntuación.
- Requieren un certificado médico que acredite que el aspirante puede realizarlas sin riesgo.
- Conviene prepararlas con la misma seriedad que el temario: muchos aspirantes con buena nota teórica caen en la prueba física por no entrenar a tiempo.
Las pruebas psicotécnicas
La prueba psicotécnica evalúa dos dimensiones: las aptitudes intelectuales (razonamiento verbal, numérico, espacial, atención, memoria) mediante tests con tiempo medido, y los rasgos de personalidad, mediante cuestionarios y, en muchos cuerpos, una entrevista personal con un psicólogo. El objetivo es comprobar la idoneidad psicológica para una función que implica estrés, responsabilidad y, a veces, uso de la fuerza.
La entrevista sirve para contrastar los resultados de los tests y valorar la adecuación del perfil (control emocional, tolerancia a la frustración, trabajo en equipo). En los cuerpos donde se exige, la prueba psicotécnica suele ser eliminatoria.
El reconocimiento médico
El reconocimiento médico verifica que el aspirante reúne las condiciones de salud necesarias, conforme a un cuadro de exclusiones médicas publicado en las bases. Ese cuadro enumera las patologías o condiciones incompatibles con la función (problemas cardiovasculares graves, determinadas limitaciones visuales o auditivas, etc.). El reconocimiento contrasta el estado del aspirante con ese cuadro y suele ser eliminatorio.
La jurisprudencia ha anulado exclusiones desproporcionadas: solo pueden excluir las condiciones que afecten realmente al desempeño, no cualquier patología. El aspirante tiene derecho a conocer el resultado y a las pruebas de contraste previstas.
Orden y carácter eliminatorio
Lo habitual es que estas pruebas se intercalen con las de conocimientos y que todas sean eliminatorias. El orden lo fija la convocatoria; con frecuencia, la prueba física precede a la psicotécnica y al reconocimiento médico, de modo que solo se evalúa psicológica y médicamente a quien ya ha demostrado la condición física. Superar el examen teórico es necesario, pero no basta: hay que franquear todas las barreras.
Un ejemplo de proceso en un cuerpo de seguridad
Un proceso típico de acceso a un cuerpo policial puede incluir, en este orden: prueba de conocimientos (test), prueba de ortografía o idioma, pruebas físicas (con marcas mínimas publicadas), prueba psicotécnica (tests de aptitud + cuestionario de personalidad), entrevista personal, reconocimiento médico según el cuadro de exclusiones, y finalmente un curso selectivo en la academia del cuerpo como funcionario en prácticas. Cada barrera elimina: un aspirante con un test brillante puede quedar fuera por no alcanzar una marca física o por una causa del cuadro médico.
Cómo prepararlas
La lección práctica es que estas pruebas exigen una preparación específica y anticipada, distinta del estudio del temario:
- Físicas: entrenamiento planificado con meses de antelación, adaptado a las marcas exactas de la convocatoria.
- Psicotécnicas: práctica con tests de aptitud cronometrados y conocimiento del formato; la parte de personalidad y la entrevista requieren coherencia y naturalidad.
- Médicas: revisar el cuadro de exclusiones antes de presentarse para conocer cualquier condición que pueda afectar.
El cuadro de exclusiones médicas y su proporcionalidad
El cuadro de exclusiones médicas es la pieza más delicada del reconocimiento, porque determina qué condiciones de salud excluyen del acceso. Las bases lo publican y enumeran patologías concretas: enfermedades cardiovasculares que limiten el esfuerzo, determinadas alteraciones visuales o auditivas, patologías del aparato locomotor incompatibles con la función, etc. La jurisprudencia exige que estas exclusiones sean proporcionadas a las funciones reales del cuerpo: no cabe excluir por una condición que no afecta al desempeño. Por eso se han anulado exclusiones genéricas o desfasadas. El aspirante con una condición que figura en el cuadro debe valorar, antes de presentarse, si realmente concurre y si dispone de informes que acrediten su aptitud, y conocer que tiene derecho a las pruebas de contraste y a recurrir una exclusión que considere injustificada.
La preparación física: planificación y prevención de lesiones
Las pruebas físicas son, junto con el temario, donde más aspirantes caen, y casi siempre por falta de planificación. La preparación debe empezar meses antes y ajustarse a las marcas exactas de la convocatoria, no a un entrenamiento genérico. Un error habitual es intensificar el entrenamiento en las últimas semanas, lo que dispara el riesgo de lesión justo antes de la prueba. La preparación seria combina trabajo de resistencia, fuerza y técnica específica de cada ejercicio (la técnica de carrera, de salto o de natación marca diferencias de segundos), descanso adecuado y, en muchos casos, supervisión de un preparador. Conviene además obtener con tiempo el certificado médico que las bases exigen para poder realizar las pruebas físicas, sin el cual no se permite participar. Tratar la preparación física con la misma seriedad y antelación que el estudio del temario es la diferencia entre superar el proceso o quedar fuera en una marca por décimas.
La entrevista personal y los cuestionarios de personalidad
Dentro de la fase psicotécnica, la entrevista personal y el cuestionario de personalidad generan especial inquietud porque parecen menos "objetivos" que un test de aptitud. Conviene entender su lógica. El cuestionario de personalidad no tiene respuestas "correctas": busca un perfil coherente y adecuado a la función (estabilidad emocional, tolerancia al estrés, capacidad de trabajo en equipo, ausencia de rasgos desaconsejables para el porte de armas o el trato con el público). La entrevista, realizada por un psicólogo, contrasta los resultados de los tests con la persona real y valora la madurez, la motivación y la adecuación al puesto. La recomendación es responder con coherencia y naturalidad: intentar "dar la respuesta que esperan" suele detectarse por las escalas de sinceridad incorporadas en los cuestionarios. La preparación útil consiste en conocer el formato, reflexionar con honestidad sobre la motivación para el cuerpo y llegar descansado.
Recursos y garantías frente a un "no apto"
Un resultado de no apto en la prueba psicotécnica o en el reconocimiento médico es recurrible. El aspirante tiene derecho a:
- Conocer el motivo del no apto (dentro de los límites de confidencialidad de las pruebas).
- Las pruebas de contraste previstas en las bases (por ejemplo, una segunda valoración médica).
- Recurrir la decisión por la vía administrativa y, en su caso, judicial, especialmente si la exclusión se basa en una causa del cuadro médico que considera desproporcionada o mal aplicada.
La existencia de estas garantías es importante: las pruebas físicas, psicotécnicas y médicas son eliminatorias, pero no arbitrarias, y su aplicación está sujeta a control. Conocer los derechos de revisión y recurso forma parte de afrontar con seguridad un proceso selectivo en el que estas pruebas tienen tanto peso como el examen de conocimientos.
Conclusión
En los cuerpos de seguridad, emergencias y Fuerzas Armadas, la oposición no se gana solo con el temario: hay que superar pruebas físicas, psicotécnicas y un reconocimiento médico, casi siempre eliminatorios y regulados al detalle en las bases. Quien aspira a estos cuerpos debe preparar estas pruebas con la misma seriedad que el examen de conocimientos, porque cualquiera de ellas puede dejarle fuera. Conviene leer el cuadro de exclusiones y las marcas exigidas desde el primer día.
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